Cómo no convertirse en sapo: el dibujo como antídoto

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Uno de los más grandes maleficios conocido en cualquier época es el de convertirse en sapo. Es de los mayores porque su causa puede ser variada, tal vez desconocida y en ocasiones no hay síntomas, pasa así nada más. Otras sí que hay avisos, sobre todo en nuestros cambios de humor.

En mi caso he logrado identificar que cuando estoy por convertirme en un verdoso sapito es porque no logro expresar lo que siento. ¿Mi antídoto? El dibujo.

La pintura rupestre es el indicio que nos permite conocer un poco de la vida de nuestros antepasados.  Antes de escribir, e incluso hablar comenzamos a trazar. Lo mismo pasa al ser bebés. El poder realizar garabatos desde edad temprana nos permite conocer el mundo que nos rodea; copiarlo, interpretarlo y comprenderlo.

Por mala fortuna algunas personas conforme crecen pierden un poco de magia y dejan de dibujar o no le dan la importancia debida al dibujo de alguien más y desaniman o desestiman la actividad.

Un dibujo no debe ser perfecto (eso de la perfección es meramente un mito), debe ser mágico. Que cumpla la función para la que será creado y en este caso, para hacer catarsis. Muchos de mis dibujos no han visto la luz pública y es porque los hice para mí con deseos de desahogar una emoción o comprender una situación. Hacer trazos sin sentido pero con mucha fuerza, dar pinceladas de tantos colores tenga en mis pinturas o llenar mi cara con el polvo del carboncillo que sale volando cada que toca el papel… Poco a poco mis ojos se deshinchan, mi piel regresa a su color normal y dejo de croar.

También puedo crear escenas que no han sucedido, poner color a un lugar que solamente vive en mi imaginación y entonces, de ser un sapo me convierto en pincel. Le doy color a mi miedo y a mi alegría; a mi ansiedad y a mi regocijo. Hago mío cada sentimiento y lo transformo en arte. Ya después sabré si quiero o no compartirlo, pero eso que hago cuando necesito dejar de ser un sapo es solamente para mí.

Por supuesto que aquí viene la recomendación de un mundo más adulto pero igualmente mágico: esto de dibujar es un complemento y en nuestro entender al ser interno siempre podemos solicitar ayuda y acudir a terapia con un profesional.

 

«El arte es una técnica de comunicación. La imagen es la técnica más completa de toda la comunicación».

-Claes Oldenburg

 

PAMELA CORONADO

ILUSTRADORA Y COMUNICADORA VISUAL

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