Déjales soñar y lograrán

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“La discapacidad es un término general que abarca las deficiencias, las limitaciones de la actividad y las restricciones de la participación. Las deficiencias son problemas que afectan a una estructura o función corporal; las limitaciones de la actividad son dificultades para ejecutar acciones o tareas, y las restricciones de la participación son problemas para participar en situaciones vitales. Por consiguiente, la discapacidad es un fenómeno complejo que refleja una interacción entre las características del organismo humano y las características de la sociedad en la que vive”. (OMS)

A partir de esta definición podemos notar que una parte si son la deficiencias y limitaciones de la persona, pero por otra parte están todas las restricciones y barreras que la persona encuentra, pues tiene que vivir en un mundo que ha sido concebido para las mayorías, y que se ha encargado de hacernos creer que la discapacidad es una imposibilidad total y estas ideas hacen que su discapacidad se vuelva una más grande de lo que realmente es. Y es que, si algo debe quedar claro  es que si a las personas con discapacidad no se les ofrecen las condiciones y posibilidades de probar todas sus capacidades ni ellos ni nosotros seremos capaces de conocer lo que realmente se puede hacer. 

Ahora, si cuando somos niños a veces somos limitados por la sociedad, incluso por nuestra familia, imaginen a un niño o niña con una discapacidad; aquí es donde la familia decide si hacer o no grande la discapacidad a partir de las ideas que se le inculquen al infante y a la misma familia. 

Un gran ejemplo de que el apoyo y el cambio de pensamiento ante una situación de discapacidad cambian realmente la vida del niño es el de los atletas paralímpicos. Si han tenido la oportunidad de ver el documental Rising phoenix, sabrán por donde voy y si no les diré por qué. 

En este documental acerca de la historia de los Juegos Paralímpicos, conocemos también la historia de varios atletas en quienes sus padres confiaron y no los limitaron ni un momento. 

Por ejemplo Matt Stutzman quien nació sin extremidades superiores y que cuenta que lo dejaban explorar el mundo alentando a que él realizara las cosas por su propia cuenta, como comer, desplazarse etc, él dice que casi nunca recibió ayudas. Todos ellos durante su infancia llegaron a tener un desarrollo lo más pleno que se podía tener, lo cual los impulsaba a seguir y a buscar una vida armónica aún y enfrentando las barreras sociales. 

Es conmovedor ver las imágenes de aquellos atletas en su infancia, incluso ver la sonrisa al subirse a una silla de carreras o probar su prótesis atléticas. Y es que, creo que ellos se atrevieron a explorar, a aventurarse al deporte y otras cosas porque durante su niñez su familia no les impuso una barrera al contrario.

Si bien cada discapacidad tiene sus obstáculos y contextos que la hacen delicada para algunos, es mejor  pensar  de primera intención que pueden ser capaces de lograr las cosas, antes de dar por hecho que no, y más aún si son niñas y niños.

Dejemos que todas y todos tengan buenos sueños y los persigan sin importar su condición, pues ellos encontrarán la forma. No todos los caminos son iguales, pero todos los caminos llevan a un destino.

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