Del Renacimiento a la Ilustración: Cuando las manos comenzaron a hablar más fuerte

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Un cambio de idea trae consigo una incertidumbre infinita, pues no sabes qué tanto va repercutir ese cambio en ti y más aún que tal si repercute en la sociedad. Es así como unos cambios de idea durante el Renacimiento y la Ilustración dieron lugar a hechos impactaron en cuanto a discapacidad se refiere, en especial a la auditiva.

Es tal vez a partir del ejercicio reflexivo, que cada vez se hacía más habitual en aquellos años, que brotaron estas ideas de que quizá las cosas podían ser diferentes. 

“Los aires renacentistas y modernos, abonados por las reformas de la escolástica tardía y al abrigo de los nuevos descubrimientos científicos y culturales, empezarán a poner en tela de juicio los paradigmas antropológicos y pedagógicos sostenidos hasta entonces.” (Vergara,2002)

Uno de estos chispazos fue el dejar atrás la creencia de que las personas sordas no podían conocer ni entender por el solo hecho de no escuchar, ya que se pensaba que  automáticamente eso les borraba cualquier facultad de razonamiento. Pero pensadores renacentistas como el italiano Gerolamo Carnado (1501-1576) vinieron a cambiar esa concepción, él realizó un estudio en el que demostró que los sordos eran capaces de razonar y por lo tanto se  les podía enseñar, declaró que los signos manuales podían ayudar a las personas sordas a comunicarse con las personas oyentes (Antón,2019).

En aspectos de la práctica de la enseñanza a personas sordas, se tiene datos de que para el siglo XVI un monje español llamado Pedro Ponce de León desarrolló un método con el cual se dice logró enseñarles ha hablar a niños sordos de nacimiento. Sin embargo es hasta el siglo XVII que se vuelve a encontrar otro gran precursor en la enseñanza, Juan Pablo Bonet de nacionalidad española, quien publicó la primera obra conservada sobre la educación de las personas sordas, Reducción de las letras y arte para enseñar a hablar a los mudos, en el Bonet propuso un “arte claro y fácil” por el que los sordos aprenderían a pronunciar las palabras y a construir progresivamente frases con sentido. Lo que implementó fue un “alfabeto demostrativo” en el que cada letra era expresada mediante una figura de la mano derecha y se inspiró en la “mano aretina o mano musical” (algunas de dichas posiciones de manos son utilizadas aún hasta nuestros días para deletrear palabras en lengua de señas), Bonet remarcó que quienes convivían con la persona sorda debían también aprender el sistema para que se comunicarán con ella de esa forma. (Ibidem) 

Entrados los 1700 muchos otros personajes alrededor de Europa comenzaron a hacer lo suyo y generar propuestas y acciones como fue el caso de Charles-Michel de L’Épée, quién elaboró un método más completo de enseñanza, un método sistemático para enseñar un alfabeto manual, al que llamó Lengua de Signos Francesa en la que implementó más signos (alfabeto que fue adaptado para a la Lengua de Signos Americana unas décadas después de su muerte)(López,2018). Tanto era el interés de Charles-Michael por las personas sordas que para 1760 fundó la primera escuela pública francesa para disminuidos: La Institucion Nacionale des sords-muets, de París, con la intención de atender a todas estas personas sordas que eran desplazadas y que por su condición social no podían tampoco acceder a una instrucción personalizada, que se volteara y ayudará a los rechazados. El impacto y los frutos de la escuela de L’Épée fue tal, que muchos interesados de otros países llegaron, estudiaron su método y posteriormente fundaron sus propias escuelas para sordos, en sus respectivas ciudades a lo largo del continente Europeo.

Y es de mencionar que de igual manera durante los siglos XVII y XVIII hubieron destellos en cuanto a la enseñanza a las personas con discapacidad visual, pero esa será otra historia.

Es así que podemos darnos cuenta cómo a partir del renacimiento y los siglos posteriores, surgiría y se desarrollaría uno de los aspectos relacionado con la discapacidad auditiva que marcaría la vida de las personas sordas hasta nuestros días, el considerarlas como personas que pueden aprender y comunicarse, siendo esto producto de los nuevos pesamientos de aquellos siglos, “El humanista del XVI, el arbitrista del XVII y el ilustrado del XVIII tendrán una personalidad optimista y en no pocas ocasiones utópica: para ellos el mal tiene un componente estructural y en gran medida puede erradicarse, mitigarse y vencerse. Se trataba de incentivar medidas legislativas, culturales y asistenciales que incorporasen al pobre, al desprotegido y al infante abandonado a los circuitos culturales y sociales (Vergara 2002).

NAOLI ENRÍQUEZ

DISEÑADORA Y COMUNICADORA VISUAL

 

Antón, Ínes (2019) El Renacimiento y la invención de la lengua de signos. National Geographic. Consultado desde https://historia.nationalgeographic.com.es/a/renacimiento-y-invencion-lengua-signos_13360
López, Alberto (2018) Charles Michèle de l’Epée, el padre de la educación pública para sordos, en El País
https://elpais.com/sociedad/2018/11/24/actualidad/1543042279_562860.html
Vergara, J. (2002). Marco histórico de la educación especial. Consultado desde https://core.ac.uk/download/pdf/41585178.pdf
Imagen1. Encabezado. De Francisco Abarca de Angulo (impresor). Diego de Astor (grabador). – http://bibliotecadigitalhispanica.bne.es:80/webclient/DeliveryManager?application=DIGITOOL-3&owner=resourcediscovery&custom_att_2=simple_viewer&pid=180918, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3468819
Imagen2. De Francisco Abarca de Angulo (impresor). Diego de Astor (grabador). – http://bibliotecadigitalhispanica.bne.es:80/webclient/DeliveryManager?application=DIGITOOL-3&owner=resourcediscovery&custom_att_2=simple_viewer&pid=180918, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=3468093
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