Abracadabra, la magia de la discapacidad

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Desde hace mucho me he cuestionado en que momento me apasione por ser maestra de personas con discapacidad, si jamás en mi vida había convido con alguien que fuera discapacitado (a), no que lo recuerde, aunque tal vez tuve una amiga con discapacidad intelectual leve en mi infancia, pero para ser honesta no me percate de ello, hasta ahora que lo analizo, porque crecí en la ignorancia total de la discapacidad… yo ingresé a la Escuela Normal de Especialización, como segunda opción al no conseguir lugar en el Politécnico, me llamó la atención estudiar en una escuela en donde preparaban a docentes que trabajarían con niños con discapacidad. Y una vez que ingresé, fui conociendo poco a poco ese universo tan ajeno a mí.

Para ello, en el primer semestre tuve que afrontar las prácticas en un Centro de Atención Múltiple (CAM), un lugar que no conocía es más no tenía ni la remota idea que existiera. ¡Claro! si yo iba a ser Química Bacterióloga Parasitóloga, ¿para qué necesitaba conocer un lugar así, si no era un laboratorio? 

Así que afrontarlo fue muy difícil, recuerdo muy bien que por las tardes llegaba de mis prácticas a llorar en casa, había quedado impactada, pues debo ser sincera, no sabía nada de la discapacidad y lo que conocía era porque me lo platicaban como cuentos fantásticos con final feliz, pero ahí descubrí que la realidad es muy diferente a la fantasía, que es importante vivir con felicidad para confrontar adversidades.

Posterior a esto, pensé en darme de baja. Pero fue entonces que conocí a maestros que me enseñaron que las cosas no eran como yo las creía, para empezar, debí entender que esos niños no son diferentes, sólo necesitan de apoyos especiales, de maestros excelentes y yo podría intentar ser ese tipo de maestra. 

Que los retos con valentía, esfuerzo y mi preparación con lecturas, estudio, noches de desvelo y práctica me convertirían en una profesora capaz de incidir a favor del aprendizaje de esos niños y niñas, así que en ese momento fue como si la magia de la discapacidad me abrazara.

Ahora ha diario convivo con la discapacidad, es parte de mi vida y orgullosamente me hace feliz vivir así llena de diversidad, valentía, amor genuino, pasión y espero que, en un futuro, no muy lejano seamos más los que nos incluyamos, porqué si alguien se debe incluir somos nosotros ha este universo tan maravilloso, donde podremos hablar con las manos, ver con nuestra nariz y más.

 

SAMANTHA VIVEROS

EDUCACIÓN ESPECIAL

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